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Según el reporte del SAT respecto a las cifras que arroja el Lavado de Dinero en México, se categorizaron cuatro diferentes tipos de consecuencias: sociales, políticas, financieras y económicas. Éstas consecuencias pueden impactar en un grado menor, medio o mayor según su injerencia en cada categoría.

El SAT consideró que las categorías sociales y políticas tienen un mayor riesgo a largo plazo que las financieras y económicas, ya que las primeras causan un daño irreparable a la estructura gubernamental. En el caso de las segundas, se podría decir que existe un mayor  control gracias a las políticas monetarias y fiscales existentes que permiten contrarrestar muchos de los conocidos efectos adversos en sectores monetario y económico de México.

El nivel de impacto que se registró en el estudio del SAT, fue determinado por las categorías así como la influencia que se aplica sobre cada una de ellas. A continuación, se enlistan algunos ejemplos de consecuencias para las cuatro categorías antes mencionadas:

  1. Consecuencias sociales:
    – Aumento de las pérdidas de las víctimas a causa de algún delito cometido (directas o indirectas, por ejemplo: miedo, inseguridad, muertes, etc.).
    – Aumento de las ganancias de los criminales que les permite seguir cometiendo actos delincuenciales, incrementando su capacidad operativa y logística. Así como, un aumento de la influencia territorial de los criminales, de los cárteles, o del aumento o crecimiento de las zonas de influencia.
    – Incrementos en el crimen.
  2. Consecuencias políticas:
    – Debilitamiento de las instituciones públicas.
    – Corrupción.
  3. Consecuencias financieras:
    – Efectos sobre la reputación del sistema financiero.
    – Riesgos para la estabilidad del sistema financiero.
  4. Consecuencias económicas:
    – Distorsiones en la inversión, el ahorro, el consumo y la disponibilidad de crédito.
    – Competencia desleal que genera distorsiones en precios.
    – Cambios en importaciones y exportaciones.
    – Efectos en la tasa de crecimiento de la economía, la producción, el ingreso y el empleo.
    – Menores ingresos del sector público (incluyendo la evasión fiscal).
    – Volatilidad del tipo de cambio y del tipo de interés.
    – Alteraciones en la demanda de dinero sin explicación económica aparente.
    – Distorsiones en los movimientos de capitales tanto entradas como salidas.
    – Contaminación de negocios legales por negocios ilegales.

En conclusión, podríamos decir que la Prevención de Lavado de Dinero juega un papel indispensable en la estabilidad económica nacional y como tal también debe ser una responsabilidad social y empresarial que requiere de un compromiso para erradicarla a fin de mejorar las oportunidades de nuestro país.

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